martes, 12 de julio de 2011

Primer verano en Chicago. Los chapuzones en el lago y las largas carreras al atardecer. Las mañanas estáticas y pegajosas. El sopor. El café por la mañana y las cervezas por las tardes interminables. Las miradas en el El train, llenas de lascivia y juego. Las tormentas eléctricas, precedidas por una humedad más tangible que los árboles y sus hojas. Las lecturas del verano: The Adventures of Augie March, Pierre Bourdieu, John Berger, Juan Goytisolo, de Lillo y Proust. También leo el diario de Gide, cuya entrada del 24 de agosto de 1905 refleja mis pensamientos de los últimos meses:

"Nothing is consistent, nothing is fixed or certain, in my life. By turns I resemble and differ; there is no living creature so foreign to me that I cannot be sure of approaching. I do not yet know, at the age of thirty-six, whether I am miserly or prodigal, temperate or greedy... or rather, being suddenly carried away from one to the other extreme, in this very balancing I feel that my fate is being carried out. Why should I attempt to form, by artificially imitating myself, the artificial unity of my life? Only in movement can I find my equilibrium (mis cursivas).”

R. se fue hace algunas semanas. Ya no añoro su andar lánguido, sus ojos lánguidos, su cuerpo tan breve y su largo cabello. ¡Cuán rápido se convirtió el rencor en perplejidad! Pienso que nunca me lastimó hasta que lo hizo, y si no lo hubiese hecho yo la habría lastimado, tarde o temprano. Augie March tiene el mismo efecto estimulante de siempre; me permite mirar mi vida en clave cómica y me recuerda mis ansias de exploración: personas, geografías, mujeres, paisajes, habitus bourdianos, ciudades. La novela de Bellow y el sopor del verano me ponen pensar en la virtud que hay en la ausencia de certezas, en la ligereza, la inconsistencia y la contradicción.

2 comentarios:

Jo dijo...

...Escribir es evocar la memoria, solo modificamos las envolturas ...

Anónimo dijo...

Siempre me ha llamado la atención cómo hablas de episodios de tu vida, en este caso de cómo te lastimó un amor, casi como si fueras un espectador... Supongo que consigues tomar alguna distancia cuando finalmente conceptualizas tus sentimientos y los escribes pero da la impresión que vives en una novela... PD: deberías de leer a Gide en francés!