domingo, 5 de diciembre de 2010

El sol salió ayer a las 7:02 y se ocultó a las 4:20 pm. En la madrugada salí de una fiesta y me encontré con la ciudad cubierta por la nieve. Nevaba entonces y esta mañana los árboles frente a mi ventana amanecieron cubiertos por la nieve. Ya no hay vuelta atrás. Pienso en unos versos de Baudelaire, del “Canto de otoño”:

Bientôt nous plongerons dans les froides ténèbres;
Adieu, vive clarté de nos étés trop courts!