miércoles, 21 de abril de 2010

Hoy lavé la ropa, las sábanas y el baño. Aspiré el departamento. Fui al super. Envié tres correos estresantes pidiendo cartas de recomendación a personas importantes. Leí buena parte del día: unas 30 densísimas páginas del Leviathan de Hobbes, 50 páginas de L’Assommoir de Zola y unas 100 páginas del Limits of Racial Domination: Plebeian Society in Colonial Mexico City, 1660-1720, de Douglas Cope. 40 lagartijas en tres tandas. Corrí una hora por la noche fría; media hora con el viento ensordecedor en contra y media hora con el mismo viento empujándome, helándome la espalda. Completé mi forma del censo; me definí como étnicamente hispano y racialmente blanco. No fue un gran día, pero fue un buen día, especialmente por la carrera nocturna y la cena que le siguió: pasta con jitomate, salchichas, parmesano, feta, aceite de oliva y albahaca. Y claro, escribí unas anodinas líneas en este desfalleciente blog.