sábado, 30 de octubre de 2010

Mi chamarra, otra vez

Hoy, o un día cercano a hoy, pero hace diez años y en París, compré mi chamarra de cuero. Costó 899 francos (unos 1,200 pesos de la época) y la habré usado un 75% u 80% de los días transcurridos desde entonces: la inversión fue buena, no cabe duda. Pero no es sólo eso. La vida me ha sonreído desde que tengo mi chamarra; es mi tótem y por eso no la he lavado nunca. Mas no huele mal, al contrario: huele a París y al D.F. y a Chicago, a mi perfume Hermès y a cerveza, a Yuna y a Begoña, todos ellos olores que me gustan. Y huele a viejo lo cual no importa porque ya no soy tan joven. Diez años son muchos años.

5 comentarios:

Jo dijo...

me acuerdo muy bien de ese relato tuyo sobre esa prenda... no es mucho tiempo ni hace tanto ma que lo escribiste
... y sigue siendo algo que puede causar mucha curiosidad no solo por el cariño qu ele tienes ni la serie de cosas en donde te acompaña

sino el sinificado

dèbora hadaza dijo...

me gusta que te guste tu chamarra, y que escribas sobre correr; me enoja que digas sobre lo feo que es el df, porque yo lo amo, pero decir lo horrible que es algo también es amor, me gusta esa soledad enojada y tranquila cuando te leo.

hacía tiempo que no te leía y ponerme al corriente fue bueno.

Emilio dijo...

Gracias db. Mi relación con el DF oscila, pero siempre es una cosa de amor-odio: creo que es imposible tener otro sentimiento hacia este tipo de ciudades. Tengo por ahí guardado un texto que no me he atrevido a subir y ése sí está lleno de odio y brutalidad. No sé cuánto tiempo será necesario para empezar a odiar Chicago ja ja

sus(ana) dijo...

increíble.
me gusta que en tan breve descripción pueda uno, lector, hacer coincidir entradas anteriores de tu blog y conocer el peso, material y humor de tu chamarra.
saludos.

RED SHOES GIRL dijo...

Tu texto me hizo muy feliz. Yo, extraño la chamarra.